El pollo es el principal ingrediente de muchos platillos. Y es que su sabor y textura dan cabida a muchas variantes dentro de la cocina. Entre las cuales, esta la exquisita receta de pollo al ajillo.

El pollo al ajillo es una preparación económica y de fácil elaboración, cuyos orígenes se encuentran en la cocina española. Donde se ha convertido en un clásico de la gastronomía, siendo el especial de las abuelas y el favorito de los más pequeños.

Esta receta casera de rápida elaboración, tiene un gran valor nutricional, gracias a que el pollo es una carne de poco contenido grasoso. Además cuenta con otros ingredientes como el ajo y las hierbas aromatizantes que también resultan beneficiosas para la salud.

Su preparación consiste en guisar y aromatizar los trozos de pollo en un aceite con varios trozos de ajo cocido. Esto es lo que le da la distinguida denominación de “pollo al ajillo”.

Gracias a su potente sabor, la receta de pollo al ajillo suele ser servida en bares, como un delicioso aperitivo. O también, la podemos encontrar como un plato fuerte en cualquier restaurante de baja, mediana y alta alcurnia.

Hoy en día, entre las variantes de esta receta podemos encontrar las preparaciones fritas, al horno, a la cerveza, al vino, con champiñones, con patatas, con vinagre o con jugo de limón.

Para esta ocasión hemos traído una receta de pollo al ajillo con vino blanco. En la que recomendamos escoger un vino no muy amargo ni muy dulce.

Recomendamos además, acompañarlo con una buena guarnición, que puede ser una ensalada, unas papas fritas o un puré de patatas. Y sin más nada que decir, a continuación describimos paso a paso esta sencilla y deliciosa receta de pollo al ajillo con vino blanco.