La tarta de Santiago, además de un exquisito postre, es un platillo lleno de historia, teniendo su origen en Galicia. A esta tarta antes se la denominaba como tarta real y era un postre tan delicioso y popular que se expandió por todo el Camino de Santiago hasta convertirse en un postre representante de la comida gallega. La razón y el por qué la tarta de Santiago es marcada con esa cruz tan representativa se remonta a que en 1924 la Casa Mora comenzó a adornar las tartas como forma de darles un distintivo y su idea se volvió tan popular que se conserva esa tradición en la actualidad.